Cierre definitivo a una empresa histórica: Fate despedirá a sus 920 empleados y dejará de producir
La histórica fabricante de neumáticos clausura su planta en Virreyes y liquida sus operaciones tras más de ocho décadas.
Fate anunció el cierre definitivo de su actividad como fabricante de neumáticos y despedirá a sus 920 empleados. La compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, confirmó que bajará la persiana de su planta en Virreyes, partido de San Fernando, y liquidará el negocio. No se trata de un concurso ni de una reestructuración: es una clausura total, con pago de indemnizaciones a trabajadores, proveedores y bancos.
Una decisión sin retorno
En un breve comunicado, la empresa atribuyó la determinación a "los cambios en las condiciones de mercado", sin mayores precisiones. Puertas adentro, reconocen que la apertura económica y el ingreso masivo de cubiertas importadas -especialmente de origen asiático- terminaron de asfixiar una estructura que ya venía golpeada por años de pérdida de competitividad.
La firma había advertido en 2024 sobre la caída en exportaciones, la sobrecarga impositiva y los costos laborales. El año pasado ya había despedido personal y denunciado "asimetrías" frente a productos extranjeros. El conflicto sindical de 2022, con semanas de paralización, también había dejado heridas abiertas en un sector que nunca volvió a estabilizarse.
AHORA I Fate anunció su cierre definitivo. La marca argentina de neumáticos despedirá a 920 empleados. https://t.co/2JLP7R4O5y pic.twitter.com/IwyZy6QNtw
— TN - Todo Noticias (@todonoticias) February 18, 2026
El impacto y lo que viene
El cierre implica el fin de una planta de más de 157.000 metros cuadrados con capacidad para producir más de cinco millones de cubiertas por año. El predio industrial, emblemático en el norte bonaerense, queda ahora sin destino claro. Para los trabajadores, el golpe es inmediato: todos serán indemnizados bajo la ley vigente.
La compañía, fundada en 1940, fue pionera en neumáticos radiales y tuvo fuerte presencia exportadora en Europa, Estados Unidos y América Latina. Hoy, ese recorrido queda en el pasado. En medio de un clima industrial en retroceso, el portazo de Fate se convierte en símbolo de una etapa que se cierra con más preguntas que certezas.

