El aeropuerto de Mendoza que viene: 3 cambios que vas a notar antes de subir al avión
La remodelación no será solo una ampliación de metros cuadrados: cambiará la forma de esperar, embarcar y moverse por la terminal, mientras El Plumerillo se prepara para recibir más vuelos y pasajeros.
Quien viaje desde el aeropuerto de Mendoza en los próximos años no solo se encontrará con un edificio más grande. La transformación prevista para El Plumerillo apunta a cambiar los sectores donde el pasajero pasa más tiempo: los controles, las salas de espera, las puertas de embarque y los servicios previos al vuelo.
El proyecto combina remodelación y obra nueva, pero puede entenderse de una manera mucho más simple. Estos son los tres cambios principales que explican cómo será la experiencia dentro del aeropuerto cuando la intervención esté terminada.
1. Más espacio justo donde hoy se concentra la espera
El primer cambio se sentirá en las salas de embarque. La zona doméstica será ampliada y tendrá nuevas puertas, sanitarios y controles. La internacional también crecerá para poder atender dos vuelos al mismo tiempo, algo que hoy la terminal no puede hacer por una limitación de espacio y capacidad operativa.
Esto no significa solamente agregar asientos. Implica reorganizar Migraciones, crear nuevas circulaciones para arribos y partidas, sumar una puerta remota nacional e internacional y ampliar los sectores donde se forman filas en los momentos de mayor movimiento.
Con la obra terminada, el aeropuerto podrá procesar hasta seis vuelos simultáneos: cuatro de cabotaje y dos internacionales. La diferencia debería notarse especialmente en horarios pico, cuando varias operaciones coinciden y cada metro disponible se vuelve decisivo.
2. Una espera más cómoda y con mejores servicios
El segundo cambio estará en la experiencia previa al embarque. El proyecto incorpora una nueva sala VIP doméstica, una nueva sala VIP internacional, más gastronomía, espacios comerciales reordenados y nuevos servicios dentro de las zonas de espera.
Los renders muestran ambientes más abiertos y luminosos, con sectores de descanso integrados a la oferta gastronómica y una estética más cálida. La intención es que la terminal deje de funcionar como una sucesión de espacios apretados y pase a tener áreas diferenciadas para circular, sentarse, trabajar o comer antes del vuelo.
Parte de esa mejora será posible porque varias oficinas operativas se trasladarán a un edificio anexo. Al sacar funciones administrativas del corazón de la terminal, se liberará superficie para lo que más necesita un aeropuerto en crecimiento: procesar pasajeros con mayor fluidez.
3. Un aeropuerto preparado para crecer y conectado con el Metrotranvía
El tercer cambio va más allá del edificio. Hoy El Plumerillo mueve alrededor de 2,5 millones de pasajeros por año y su operación internacional se encuentra prácticamente al límite. La nueva infraestructura duplicará la posibilidad de atender vuelos al exterior y aumentará cerca de un 40% la capacidad doméstica.
Más capacidad para crecer y una obra sin cerrar el aeropuerto
"Podríamos traer el doble de pasajeros internacionales a la provincia", explicó Sergio Rinaldo a 123.news. La obra no garantiza por sí sola que lleguen nuevas rutas, pero elimina una barrera concreta: la falta de espacio para operar más vuelos al mismo tiempo.
En un horizonte de cinco años, Aeropuertos Argentina estima que la terminal podría acercarse a los 4 millones de pasajeros anuales. La memoria técnica, por su parte, proyecta 3.115.813 pasajeros para 2030, una cifra que ya representa un salto importante frente al movimiento actual.
A esa expansión se sumará la llegada del Metrotranvía. Según la información recibida por Aeropuertos Argentina desde Transporte de Mendoza, la estación debería quedar plenamente integrada y operativa en octubre de 2027. Para el pasajero, eso significará contar con una conexión directa de transporte público hasta la puerta del aeropuerto.
Todo el proceso se realizará sin cerrar la terminal. La mayor parte de la obra avanzará en oficinas, áreas no operativas y sectores exteriores; solo hacia el final habrá una intervención más sensible en el embarque. El inicio está previsto para comienzos de 2027 y la finalización, si se cumplen los plazos, para abril de 2028.
El aeropuerto de Mendoza que viene tendrá más metros, pero su cambio más importante será otro: tendrá margen para crecer sin que cada nuevo vuelo ponga a prueba el límite del edificio. Más capacidad, una espera más cómoda y una conexión ferroviaria directa resumen la transformación que se prepara para El Plumerillo.

