Minería en Mendoza: cómo se controlará el consumo de agua según datos oficiales
Informes técnicos buscan demostrar que la minería puede operar con controles estrictos sin afectar recursos clave.
Con el avance de nuevos proyectos mineros en Mendoza, los estudios técnicos se vuelven centrales para analizar el impacto sobre los recursos naturales. En ese marco, el Gobierno provincial sostiene que la actividad minera puede desarrollarse sin poner en riesgo el agua, incluso en un escenario marcado por la escasez hídrica estructural.
Esta postura se apoya en los documentos del proyecto PSJ Cobre Mendocino, donde se detalla que el uso del recurso será estrictamente controlado, medido y ambientalmente sostenible. Los informes buscan dar previsibilidad sobre cómo operará la industria en el territorio.
Diseño del proyecto y criterios de eficiencia hídrica
De acuerdo con el Informe de Impacto Ambiental (IIA) presentado en 2025, el desarrollo fue planificado bajo parámetros que priorizan el uso responsable del agua. Entre los ejes principales se destacan la eficiencia en el consumo y el monitoreo constante del recurso.
El objetivo central es reducir al mínimo cualquier efecto sobre las cuencas hídricas de la provincia, incorporando prácticas de control que permitan evaluar el comportamiento del sistema en tiempo real.
Consumo estimado y regulación del recurso
Uno de los aspectos más discutidos es la cantidad de agua que utilizará la actividad minera. Según datos oficiales, el proyecto demandará aproximadamente 141 litros por segundo, provenientes del arroyo El Tigre.
Desde el Gobierno aseguran que este volumen representa una proporción acotada del caudal disponible, por lo que no afectaría el abastecimiento destinado al consumo humano ni a la producción agrícola. Además, remarcan que el uso estará sujeto a permisos rigurosos y controles permanentes por parte de organismos provinciales.
Recirculación y reducción del consumo
Uno de los pilares técnicos del proyecto es la implementación de un sistema que optimiza el uso del agua. Según lo informado, se aplicarán mecanismos de recirculación y circuitos cerrados, lo que permitirá reutilizar el recurso en distintas etapas del proceso productivo.
Entre las medidas más relevantes se incluyen la reutilización continua del agua, la disminución de pérdidas por evaporación o filtración y la adopción de estándares utilizados en la minería moderna a nivel internacional. Estas prácticas apuntan a mejorar la eficiencia y reducir el consumo total.
Controles ambientales y monitoreo permanente
El control de la calidad del agua es otro de los ejes destacados en los informes oficiales. El Gobierno provincial indicó que se implementará un sistema de monitoreo constante de aguas superficiales y subterráneas, con mediciones periódicas.
Este esquema permitirá detectar posibles contaminantes y generar reportes técnicos obligatorios. La supervisión estará a cargo de la autoridad ambiental minera, que deberá garantizar el cumplimiento de todos los parámetros establecidos en la normativa vigente.
Impacto económico y desarrollo productivo
Además del componente ambiental, el Ejecutivo provincial vincula el proyecto minero con el crecimiento económico. En ese sentido, destacan que la actividad puede:
- Generar empleo directo e indirecto
- Impulsar la llegada de inversiones
- Diversificar la matriz productiva de Mendoza
En este contexto, el manejo responsable del agua aparece como una condición clave para compatibilizar la minería con otras actividades tradicionales, como la agricultura y la vitivinicultura, sin comprometer su desarrollo.

