Adolescencia serie Netflix: por qué Jamie es el segundo hijo - análisis psicólogico
Adolescencia nos invita a reflexionar sobre ello y sobre cómo cada decisión, incluso la más pequeña, moldea nuestro destino.
La serie Adolescencia ha capturado la atención del público por su trama compleja y la profundidad de sus personajes. Uno de los aspectos más llamativos es que el protagonista no es el hijo mayor, sino el segundo hijo. Esta elección narrativa no es casual: tiene un fuerte impacto en su identidad, personalidad y en su relación con el entorno.
La psicología del segundo hijo
Desde hace décadas, la psicología ha estudiado cómo el orden de nacimiento afecta el desarrollo personal. Según las teorías de Alfred Adler, los segundos hijos suelen vivir a la sombra del mayor, y esto genera ciertos rasgos distintivos:
Son más rebeldes y tienden a cuestionar la autoridad.
Se vuelven más sociables y flexibles, ya que aprenden observando.
Suelen ser más impulsivos y menos preocupados por agradar a los padres.
En Adolescencia, el protagonista refleja muchas de estas características. Lucha constantemente por diferenciarse, toma decisiones arriesgadas y se rebela contra la estructura familiar.
Serie Adolescencia en Netflix
Un estudio realizado por investigadores del MIT, la Universidad de Florida y Northwestern reveló que los segundos hijos varones tienen más probabilidades de involucrarse en problemas legales. Entre las posibles causas, destacan:
Menor supervisión por parte de los padres.
Competencia directa con el hermano mayor.
Una fuerte necesidad de validación e identidad propia.
En la serie, este conflicto es constante. El protagonista no solo reacciona al contexto social, sino que también responde a una tensión interna provocada por su rol familiar y su sensación de estar siempre en "segundo plano".
El segundo hijo en la ficción
Esta figura del segundo hijo rebelde no es nueva. Casos como Michael Corleone en El Padrino o Loki en el universo Marvel también muestran cómo los hijos menores enfrentan estructuras familiares rígidas, buscando poder, reconocimiento o venganza.
El protagonista de Adolescencia se inscribe en esta tradición. Su camino hacia el crimen no es lineal ni predecible, pero sí está profundamente ligado a su lugar en la dinámica familiar.
Conclusión
Que el personaje central sea el segundo hijo no es un detalle al azar. Aporta complejidad psicológica y dramatismo a su historia. Esta decisión permite explorar, con más profundidad, cómo influyen el rol familiar, la necesidad de validación y el entorno en la construcción de la identidad. La pregunta final es inevitable: ¿estamos frente a un destino inevitable o a una elección?