Gimnasia empató 1-1 con Boca en La Bombonera y sumó un punto clave
El Lobo mendocino igualó 1-1 tras sostener el orden en el segundo tiempo. Golpeó primero, resistió el empuje xeneize y se llevó un punto que vale por la forma.
Gimnasia y Esgrima de Mendoza dio una muestra de personalidad en uno de los escenarios más exigentes del fútbol argentino. En La Bombonera, empató 1-1 ante Boca Juniors y dejó una imagen de equipo serio, compacto y convencido de su plan. El punto suma en la tabla, pero sobre todo fortalece la identidad de un equipo que compitió de igual a igual.
Golpe temprano y plan claro
Desde el inicio, el partido mostró dos propuestas bien definidas. Boca asumió el protagonismo territorial, con posesión y circulación, mientras que Gimnasia apostó por el orden y las transiciones rápidas. El Lobo no se metió atrás sin sentido: defendió lejos de su área y mantuvo las líneas juntas para cerrar espacios interiores.
La primera estocada fue mendocina. Centro preciso de Franco Lencioni desde la derecha y aparición de Paredes en el área para anticipar y marcar el 1-0. El festejo silenció por un momento a La Bombonera y reafirmó el plan visitante: firmeza atrás y eficacia cuando se presenta la oportunidad.
Boca reaccionó con empuje. Miguel Merentiel encontró un resquicio y definió para el 1-1, equilibrando el marcador antes del descanso. El local empujó más con intensidad que con claridad, mientras Gimnasia sostuvo su libreto sin desordenarse.
VAR y tensión antes del descanso
El primer tiempo tuvo un cierre caliente. Adam Bareiro convertía el segundo para Boca, pero el tanto fue anulado tras revisión del VAR por posición adelantada en el inicio de la jugada. La decisión mantuvo el empate y cerró una etapa vibrante, con dominio territorial xeneize y eficacia mendocina.
Una prueba de resistencia en el complemento
El segundo tiempo fue casi íntegramente una prueba de carácter para el equipo de Mendoza. Boca adelantó líneas, sumó hombres en ataque y buscó por los costados lo que no encontraba por dentro. Hubo centros, presión alta y un ritmo intenso que obligó a Gimnasia a convivir con el retroceso.
El Lobo entendió el momento. Juntó líneas, cerró pasillos interiores y defendió cada pelota como si fuera la última. Cuando pudo, enfrió el partido con posesiones cortas; cuando no, se apoyó en la seguridad de Petruchi y en una zaga que ganó más de lo que perdió.
Boca acumuló presencia en campo rival, pero le faltó precisión en el último toque. El empate terminó siendo una síntesis justa: empuje y volumen del local, orden y eficacia del visitante.
Un punto que construye
El 1-1 en La Bombonera tiene un valor simbólico para Gimnasia y Esgrima de Mendoza. No solo por el rival ni por el escenario, sino por la manera en que lo consiguió: golpeó primero, sostuvo la estructura en el momento más complejo y no perdió la calma cuando el contexto apretó.
En una cancha que suele inclinar la balanza, el Lobo no solo resistió: compitió con inteligencia y personalidad. Y ese tipo de puntos, más allá de la estadística, construyen confianza y carácter para lo que viene.

