Donald Trump se mete de lleno en Irán: anuncia aranceles de 25% y promete respuesta militar
El presidente de Estados Unidos fue contundente respecto al accionar del régimen del ayatolá Jameneí, que asesinó a al menos 200 personas,
Donald Trump volvió a mover una ficha pesada en el tablero internacional. Esta vez, el nuevo objetivo es Irán, pero el camino elegido no empieza con misiles sino con dólares. Desde su red Truth Social, el presidente de Estados Unidos anunció aranceles del 25% para cualquier país que mantenga vínculos comerciales con Teherán, una advertencia directa al mundo.
Presión económica como arma
El mensaje fue claro y sin matices: quien haga negocios con Irán pagará el precio en su relación con Washington. Trump justificó la medida en la represión de las protestas que sacuden al régimen iraní, con cientos de muertos y miles de detenidos. Para la Casa Blanca, el castigo comercial busca asfixiar a un gobierno al que acusa de cruzar "líneas rojas".
Detrás del anuncio hay una estrategia conocida. Trump combina sanciones económicas, retórica bélica y la amenaza permanente de una acción militar. Mientras habla de "opciones muy contundentes", también deja abierta la puerta a una negociación, convencido de que el desgaste financiero puede forzar a Irán a sentarse a la mesa desde una posición de debilidad.
"Effective immediately, any Country doing business with the Islamic Republic of Iran will pay a Tariff of 25% on any and all business being done with the United States of America. This Order is final and conclusive...." - PRESIDENT DONALD J. TRUMP pic.twitter.com/UQ1ylPezs9
— The White House (@WhiteHouse) January 12, 2026
Un mensaje al mundo
El alcance de la decisión va más allá de Teherán. China, Brasil, Turquía y Rusia aparecen como destinatarios indirectos del aviso: comerciar con Irán tendrá consecuencias. Trump no solo apunta al régimen iraní, sino a disciplinar al sistema internacional bajo la lógica de la presión máxima.
Desde Irán, la respuesta mezcla desafío y diplomacia. El gobierno asegura que la situación está "bajo control", acusa a Estados Unidos de intervenir y, al mismo tiempo, dice estar abierto al diálogo. En ese equilibrio inestable, Trump parece apostar a lo que mejor conoce: tensar hasta el límite, mostrar poder y convertir la crisis en una oportunidad política.

