Donald Trump y Xi Jinping sellan una alianza inédita para presionar a Irán y reabrir el estrecho de Ormuz
Washington y Beijing coordinaron una postura común para contener la escalada en Medio Oriente y garantizar el flujo mundial de petróleo.
Donald Trump y Xi Jinping cerraron en Beijing una cumbre de alto impacto global con un mensaje contundente hacia Irán: abandonar cualquier avance nuclear y garantizar la apertura del estrecho de Ormuz. El acuerdo entre Estados Unidos y China, dos potencias enfrentadas en múltiples frentes, marca un giro inesperado ante la creciente tensión en Medio Oriente.
Un mensaje directo a Teherán
Tras dos jornadas de reuniones, ambos líderes coincidieron en la necesidad de evitar una nueva crisis energética global. El estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de un quinto del petróleo que consume el mundo, se convirtió en el centro de las conversaciones luego de las amenazas iraníes de bloquear el paso marítimo.
Trump endureció su postura y lanzó un ultimátum a Teherán, mientras Xi respaldó la exigencia de mantener abiertas las rutas comerciales. La señal conjunta sorprendió a la comunidad internacional, ya que Washington y Beijing dejaron de lado sus diferencias para fijar una posición común sobre uno de los conflictos más sensibles del momento.
Impacto global
El entendimiento fue leído como un intento de estabilizar los mercados y reducir el riesgo de una escalada militar. Cualquier interrupción en Ormuz podría disparar el precio del crudo y generar consecuencias directas en la inflación y el crecimiento de las principales economías del mundo.
Aunque no se anunciaron medidas concretas, la foto entre Trump y Xi dejó una imagen política poderosa: las dos mayores potencias del planeta actuando coordinadamente para condicionar a Irán y evitar que Medio Oriente vuelva a convertirse en el epicentro de una crisis internacional.

