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El petróleo se dispara por la guerra en Medio Oriente: qué pasa en el estrecho de Ormuz y cómo impacta en el mundo

La interrupción del tránsito de petroleros en el estrecho de Ormuz, tras nuevos ataques en la región, impulsó con fuerza el precio del Brent y el WTI y encendió alertas por inflación y combustibles más caros.

Periodista, Licenciada en Comunicación Social, redactora y creadora de contenido en redes sociales

El precio internacional del petróleo registró una fuerte suba luego de que la escalada del conflicto en Medio Oriente afectara la circulación marítima en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde circula cerca del 20% del crudo que se comercializa en el mundo. La incertidumbre sobre el abastecimiento global llevó a los mercados a reaccionar de inmediato.

El barril de WTI trepó más de 7% y superó los 71 dólares, mientras que el Brent, referencia internacional, avanzó en una proporción similar y rozó los 79 dólares, tras haber alcanzado picos aún mayores durante la jornada. Los operadores explican que el alza responde al temor de que el conflicto afecte de manera directa la oferta de petróleo en una región clave para la producción energética.

¿Qué está pasando en el estrecho de Ormuz?

En los últimos días se registraron ataques a buques petroleros, interferencias en sistemas de navegación y ofensivas contra instalaciones energéticas en el Golfo. Entre los episodios más graves se informó el impacto contra un petrolero en el golfo de Omán y ataques con drones contra la refinería saudí de Ras Tanura, que fue cerrada preventivamente. Estos hechos redujeron el tránsito marítimo en la zona y elevaron el riesgo para las exportaciones.

El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo y es la principal vía de salida del crudo producido por países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak. Cualquier interrupción prolongada en ese corredor puede generar demoras en envíos, encarecer seguros marítimos y provocar tensiones adicionales en el mercado energético.

El impacto no se limita al sector petrolero. Un barril más caro suele traducirse en aumentos en combustibles, transporte y bienes de consumo, lo que puede reactivar presiones inflacionarias en distintas economías. Los analistas advierten que si el conflicto se intensifica o se expanden los daños a la infraestructura energética, los precios podrían seguir en ascenso; en cambio, una rápida desescalada podría estabilizar las cotizaciones en los próximos días.

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