Guerra con Irán: EE.UU. asegura que el conflicto podría terminar en semanas mientras crece la tensión global
La Casa Blanca intenta transmitir optimismo sobre el final del enfrentamiento con Irán, pero el bloqueo del estrecho de Ormuz y la crisis energética mundial mantienen en alerta a los mercados y a los aliados internacionales.
El gobierno de Estados Unidos aseguró que la guerra contra Irán podría terminar pronto, apenas semanas después de iniciadas las hostilidades tras la ofensiva lanzada por Washington e Israel el 28 de febrero. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, afirmó que el conflicto no se prolongará demasiado y que las autoridades confían en un desenlace relativamente rápido.
Durante una entrevista televisiva, el funcionario sostuvo que el enfrentamiento podría cerrarse en poco tiempo. "Creo que este conflicto terminará en las próximas semanas. Podría ser antes incluso", señaló Wright, al referirse al escenario militar y político que se desarrolla en Medio Oriente.
¿Por qué el estrecho de Ormuz se volvió clave en la guerra?
Uno de los puntos más sensibles del conflicto es el estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica para el comercio global de energía. El bloqueo impulsado por Irán provocó interrupciones en el transporte de petróleo y un fuerte aumento en los precios internacionales, una situación que ya impacta en los mercados energéticos.
Desde Washington aseguran que esta situación era un riesgo previsto antes de iniciar las operaciones militares. Según Wright, la administración estadounidense sabía que habría "una disrupción a corto plazo" en el comercio marítimo, aunque considera que ese impacto será temporal frente a lo que describe como un objetivo estratégico mayor.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump evalúa formar una coalición internacional de países para enviar buques y reabrir el paso marítimo, clave para el comercio mundial. La iniciativa busca garantizar la seguridad del tránsito naval, aunque todavía no está claro qué aliados participarán en esa operación.
Pese al optimismo del gobierno estadounidense, analistas advierten que el conflicto aún es demasiado reciente para anticipar su desenlace. Además del impacto militar, la guerra ya genera incertidumbre geopolítica, presión sobre el mercado energético y dudas sobre cuánto tiempo podría prolongarse la crisis en la región.

