¿Nueva era?

Lo que tenés que saber de José Antonio Kast, el nuevo presidente de Chile: ideas, Pinochet, nazis y políticas de derecha

Perfil político, origen familiar y claves ideológicas del líder republicano que asumirá el 11 de marzo y promete un giro duro en seguridad, migración y economía.

Periodista, Licenciada en Comunicación Social, redactora y creadora de contenido en redes sociales

José Antonio Kast asumirá la presidencia de Chile tras ganar el balotaje y convertirse en el primer mandatario identificado abiertamente con el pinochetismo desde el retorno a la democracia. Abogado, exdiputado y fundador del Partido Republicano, llega a La Moneda en su tercer intento electoral, impulsado por un clima político atravesado por el temor a la inseguridad, el desgaste del gobierno saliente y un electorado que priorizó el orden por sobre la agenda de cambios sociales.

Su vínculo con la dictadura militar es uno de los rasgos centrales de su figura pública. En 1988, cuando aún era estudiante universitario, participó en la campaña a favor de la continuidad de Augusto Pinochet. A lo largo de su carrera defendió aspectos del régimen, especialmente en materia económica y de control social, y se posicionó como heredero político de ese legado, algo inédito en la historia democrática reciente del país.

¿Por qué su historia familiar genera tanta controversia?

El pasado familiar de Kast es otro de los puntos más sensibles de su perfil. Su padre, inmigrante alemán llegado a Chile tras la Segunda Guerra Mundial, estuvo afiliado al Partido Nacionalsocialista, según documentos revelados en investigaciones periodísticas. Aunque Kast sostiene que se trató de una afiliación forzada en el contexto del conflicto bélico, el dato reaparece en cada campaña y alimenta las críticas de sus detractores, que lo señalan como un dirigente con raíces ideológicas extremas.

  Ultracatólico, padre de nueve hijos y referente del conservadurismo social, Kast se opuso históricamente al aborto, al matrimonio igualitario y a otras políticas de ampliación de derechos. Sin embargo, durante la última campaña eligió correr esos temas del centro del debate y enfocarse en las urgencias cotidianas. 

Su trayectoria política incluye 16 años como diputado por la Unión Demócrata Independiente, partido que abandonó al considerar que se había moderado en exceso. En 2019 fundó el Partido Republicano, con el que logró consolidarse como el principal líder de la derecha chilena y desplazar a los sectores tradicionales. 

Las propuestas claves de la campaña de José Antonio Kast 

En términos programáticos, el presidente electo propone un gobierno de mano dura. Su agenda prioriza el combate al delito, el fortalecimiento del accionar policial, el cierre y control de fronteras y la expulsión masiva de migrantes en situación irregular. 

En lo económico, impulsa un plan de fuerte ajuste fiscal y reducción del tamaño del Estado, con una impronta neoliberal que despierta reparos incluso entre economistas afines a la derecha.

Las propuestas de José Antonio Kast, punto por punto

ÁreaQué propone

SeguridadMano dura contra el delito, aumento del poder policial, cárceles de alta seguridad y combate frontal al narcotráfico y al crimen organizado.

MigraciónExpulsión de más de 300.000 migrantes irregulares, cierre y blindaje de la frontera norte y penalización de la migración ilegal.

EconomíaAjuste fiscal fuerte, reducción del gasto público, recorte del Estado y estímulo a la inversión privada para reactivar el crecimiento.

TrabajoMantener leyes laborales vigentes como la jornada de 40 horas, aunque con flexibilización para pymes.

Agenda socialPostura conservadora: rechazo al aborto, al matrimonio igualitario y a políticas de ampliación de derechos.

Derechos humanosVisión crítica del enfoque sobre la dictadura; evita definiciones claras sobre condenas a exmilitares.

Relaciones exterioresAfinidad con gobiernos de derecha dura; búsqueda de alianzas estratégicas con países de la región y eje en el libre comercio.

GobernabilidadGobierno de "emergencia" con foco en seguridad y orden, dejando de lado debates culturales.

  La incógnita que se abre ahora es si, ya en el poder, mantendrá ese tono pragmático o avanzará con un programa más ideológico, en un país profundamente polarizado y con un Congreso sin mayorías propias.  

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