Reunión bilateral

¿Donald Trump visita Argentina? La fuerte posibilidad que reveló el embajador de EE.UU, Peter Lamelas, sobre la gestión

En un evento de AmCham, el flamante dirigente elogió al gobierno de Javier Milei y sorprendió a todos con su confesión.

Licenciado en Periodismo y Periodista Deportivo

La posibilidad de que Donald Trump aterrice en Buenos Aires dejó de ser un gesto diplomático en voz baja y pasó a convertirse en un objetivo declarado. Peter Lamelas, el flamante embajador estadounidense, lo dijo sin titubeos en una sala repleta de funcionarios y CEOs: "Voy a hacer todo lo posible para traer al presidente Trump a la Argentina". No fue un comentario suelto, sino una advertencia política con peso propio.

El mensaje directo de Washington

Lamelas, recién llegado y ya hiperactivo, dejó claro que llegó con un mandato personal del presidente norteamericano. "Él me dijo que viniera a ayudar a su amigo Javier Milei", aseguró ante un auditorio que tomó nota de cada palabra. Y agregó otra frase que retumbó en la AmCham: "Cualquier cosa, levanta el teléfono y llámame". Un nivel de línea directa que pocos recuerdan en la relación bilateral reciente.

Entre los presentes estaban Manuel Adorni, Pablo Quirno, Diego Santilli y buena parte del gabinete económico. También una delegación empresarial de peso, que escuchó al diplomático elogiar al oficialismo y remarcar que Estados Unidos "volvió a mirar a la Argentina después de 40 o 50 años". La visita de Trump, bajo ese marco, sería un gesto político y económico de alto voltaje.

Un guiño estratégico para Milei

Lamelas insistió en que Estados Unidos quiere que "Argentina vuelva a ser grande como hace 80 años", frase que hizo levantar algunas cejas. Según su visión, un apoyo explícito de Trump fortalecería la agenda libertaria, consolidaría al sector privado y reforzaría el acuerdo comercial firmado hace semanas. En paralelo, quedó flotando que la Casa Blanca observa con atención la ingeniería financiera del REPO y su impacto en el riesgo país.

En los pasillos, mientras se hablaba del RIGI y del calendario legislativo, la verdadera pregunta era una sola: ¿cuándo podría darse la visita? El embajador no dio fechas, pero prometió trabajar "día y noche" para concretarla. En la política argentina, una frase así no pasa inadvertida.

Una eventual llegada de Trump reconfiguraría la escena local y colocaría a Milei en el centro de un tablero geopolítico que viene acelerando. Por ahora, es solo un plan. Pero uno que ya tiene nombre, apellido, y un embajador decidido a empujarlo.

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