El Senado debate la ley de propiedad privada sin el capítulo sobre tierras: qué queda del proyecto
El Gobierno decidió retirar el apartado que habilitaba la venta de tierras a extranjeros para facilitar la aprobación de la iniciativa.
El Senado sesionará este jueves para tratar uno de los proyectos más importantes de la agenda legislativa del Gobierno: la ley de propiedad privada. Sin embargo, la iniciativa llegará al recinto con un cambio de último momento, ya que el Ejecutivo resolvió retirar el polémico capítulo que modificaba el régimen de venta de tierras a extranjeros.
La decisión fue tomada tras las dificultades para conseguir los votos necesarios y las críticas que despertó ese punto tanto en sectores de la oposición como entre algunos aliados. Con esa modificación, la Casa Rosada apuesta a destrabar el debate y avanzar con el resto del paquete legislativo.
1. El punto que quedó afuera
El capítulo eliminado proponía cambios en la normativa vigente sobre la adquisición de tierras rurales por parte de ciudadanos y empresas extranjeras. Desde el Gobierno sostenían que la medida buscaba atraer inversiones, aunque terminó convirtiéndose en uno de los aspectos más cuestionados del proyecto.
Ante la falta de consenso, el oficialismo optó por retirarlo y concentrar la discusión en el resto de las reformas vinculadas a la protección de la propiedad privada.
2. Qué incluye el proyecto
Más allá de ese cambio, el Senado debatirá las restantes modificaciones impulsadas por el Gobierno. Entre ellas figuran medidas destinadas a reforzar las garantías para los propietarios y endurecer la respuesta frente a las usurpaciones, uno de los ejes centrales de la iniciativa.
El oficialismo considera que se trata de una reforma clave dentro de su agenda legislativa y confía en conseguir el respaldo necesario para convertirla en ley.
3. Una votación seguida de cerca
La sesión estará marcada por intensas negociaciones entre el Gobierno y los bloques dialoguistas. El resultado será observado con atención por la Casa Rosada, que busca mostrar capacidad para construir mayorías parlamentarias en un Congreso donde no cuenta con números propios.
La definición también servirá como termómetro político para las próximas iniciativas que el Ejecutivo pretende impulsar durante el segundo semestre.

