Quién es Dante Gebel y por qué su posible candidatura a presidente sacude la política argentina
El pastor y comunicador mueve fichas para lanzarse a la política con un acto en Lanús y despierta expectativas (y dudas) sobre lo que representa su figura.
El nombre de Dante Gebel empezó a sonar con fuerza en la escena política tras la organización de un acto en Lanús que busca medir su potencial como candidato. Aunque aún no oficializó su postulación, el encuentro que se realizará este miércoles marca el inicio de un armado político que intenta instalarlo como una alternativa distinta.
Pero su perfil no nace en la política. Gebel es un pastor evangélico, conductor de televisión, escritor y conferencista que construyó su popularidad durante décadas. Nacido en Buenos Aires, se hizo conocido en los años 90 por eventos religiosos masivos que llegaron a llenar estadios y con el tiempo consolidó una carrera internacional.
Finalmente será en Lanús el lanzamiento de Consolidación Argentina, el espacio que lidera Dante Gebel de cara a 2027. En el entorno del evangelista prometen "mucha gente" %uD83D%uDC40 pic.twitter.com/GJK8DcRyqM
— Cecilia Camarano (@cecamarano) March 13, 2026
Desde hace más de 15 años vive en Estados Unidos, donde lidera una megaiglesia en California y mantiene una fuerte presencia mediática con programas, libros y giras. Su estilo mezcla religión, espectáculo y motivación, lo que le permitió construir una audiencia masiva y muy fiel, tanto en Argentina como en otros países.
¿Por qué aparece ahora como candidato?
En el último tiempo, su figura empezó a ser vista como la de un posible outsider político, similar a otros fenómenos recientes: alguien con alto nivel de conocimiento público pero sin trayectoria en cargos de gestión. Su llegada es impulsada por sectores diversos que buscan una alternativa por fuera de los espacios tradicionales.
Su posible candidatura genera interés, pero también dudas. Entre los puntos que se señalan están su falta de experiencia política directa, su residencia en el exterior y la necesidad de transformar su popularidad en una estructura electoral concreta. Por ahora, su rol es el de un actor en construcción dentro del escenario político, cuyo peso real todavía está por verse.

