¿La serie Muerte por un rayo es una historia real? La verdad detrás del asesinato del presidente James Garfield
La miniserie revive el asesinato del presidente estadounidense James Garfield, una historia real de ambición, fanatismo y errores médicos.
La nueva miniserie de Netflix "Muerte por un rayo" (Death by Lightning) revive una de las historias más impactantes y menos conocidas de la historia de Estados Unidos: el asesinato del presidente James A. Garfield en 1881. La producción, protagonizada por Michael Shannon y Matthew Macfadyen, combina rigor histórico y drama psicológico para contar cómo un mandatario honesto, un seguidor obsesionado y un error médico marcaron un antes y un después en la política norteamericana.
"Seremos juzgados por lo que hagamos en este momento".
— Netflix España (@NetflixES) October 9, 2025
'Muerte por un rayo', una miniserie de cuatro episodios protagonizada por Michael Shannon, Matthew Macfadyen, Nick Offerman, Betty Gilpin, Bradley Whitford y Shea Whigham, llega el 6 de noviembre. pic.twitter.com/UXsnlKG4ry
De la pobreza al poder: el ascenso de James Garfield
James Abram Garfield nació el 19 de noviembre de 1831 en Orange, Ohio, en el seno de una familia humilde. Hijo de un leñador, trabajó desde niño para ayudar a su madre viuda. Gracias a su esfuerzo, logró estudiar en el Williams College y más tarde se convirtió en profesor, soldado y político. Luchó en la Guerra Civil estadounidense y alcanzó el rango de general antes de ingresar al Congreso. Su historia encarnaba el "sueño americano": el hombre que, con trabajo y educación, ascendía desde la nada hasta llegar a la Casa Blanca, a donde asumió como el vigésimo presidente en marzo de 1881.
Idealista y honesto, Garfield intentó unir a un Partido Republicano dividido entre los Stalwarts, defensores del sistema de favores políticos, y los Half-Breeds, promotores de una reforma ética. Pero esas disputas internas serían la semilla de su tragedia.
El asesino obsesionado: Charles J. Guiteau
Charles Julius Guiteau, un hombre errático y con delirios de grandeza, creía que tenía un destino especial. Había fracasado como abogado, escritor y predicador, y durante la campaña presidencial de Garfield se convenció de que había sido clave en su victoria. Cuando el nuevo gobierno no lo recompensó con el cargo de embajador en París que exigía, su admiración se transformó en odio.
Convencido de que era un instrumento de Dios, Guiteau decidió "salvar al Partido Republicano" asesinando al presidente. Su desequilibrio mental y su fanatismo religioso lo llevaron a planear el atentado que Matthew Macfadyen interpreta con perturbadora precisión en la serie, reflejando el delirio y la frialdad del asesino.
El ataque en la estación y la agonía presidencial
La tragedia ocurrió el 2 de julio de 1881, en la estación del Baltimore and Potomac Railroad, en Washington D.C. Garfield, acompañado de su secretario de Estado, se dirigía a un viaje oficial sin escolta ni seguridad. Entre la multitud lo esperaba Guiteau. Dos disparos rompieron el silencio: el primero rozó su hombro, el segundo se incrustó en su espalda, cerca del páncreas.
Lo más devastador vino después. Garfield sobrevivió al atentado, pero las prácticas médicas de la época sellaron su destino. Los doctores, sin usar guantes ni técnicas de esterilización, introdujeron sus dedos en la herida en busca de la bala. La infección resultante lo debilitó durante 79 días de agonía, marcados por fiebres y operaciones fallidas.
Finalmente, fue trasladado a Elberon, New Jersey, donde se esperaba que el aire marino ayudara a su recuperación. Murió el 19 de septiembre de 1881, a los 49 años, dejando a su esposa Lucretia Garfield y a todo el país sumido en el luto.
El juicio del asesino y su frase más recordada
El proceso judicial contra Guiteau fue un espectáculo público. El acusado recitó poemas, gritó en plena audiencia y trató de justificar su crimen alegando locura. Pronunció una frase que quedó en la historia: "Yo no maté al presidente, solo disparé; los médicos lo mataron."
El jurado no tuvo dudas: fue declarado culpable y ejecutado en la horca el 30 de junio de 1882. Con su muerte, se cerró un caso que reveló las profundas fallas del sistema político y médico de la época.
Un legado nacido de la tragedia
Paradójicamente, el asesinato de Garfield impulsó una de las reformas más importantes del siglo XIX. En 1883, el Congreso aprobó la Pendleton Civil Service Reform Act, que eliminó el sistema de favores políticos conocido como spoils system y estableció que los cargos públicos se asignaran por mérito. Fue el legado involuntario de un presidente que apenas pudo gobernar seis meses, pero cuya muerte cambió para siempre la forma de hacer política en Estados Unidos.

