Final explicado de Nuremberg: ¿qué pasó con Göring y el psiquiatra Douglas Kelley?
Una historia que muestra cómo la guerra no terminó con la rendición alemana, sino cuando el mundo intentó entender el horror.
La historia no solo se escribe en los campos de batalla, sino también en las celdas de interrogatorio. Este miércoles 25 de marzo de 2026, Netflix ha estrenado Nuremberg, un drama histórico que se aleja de la acción bélica para sumergirse en los debates éticos y legales que fundaron el derecho internacional moderno. La cinta se centra en la figura de Douglas Kelley, un psiquiatra militar cuya misión era determinar si los líderes nazis capturados estaban locos o si, por el contrario, su maldad era fríamente racional.
El juego mental con el "Delfín de Hitler"
El núcleo de la película es el duelo intelectual entre Kelley y Hermann Göring, el sucesor de Hitler. Lejos de mostrar a un monstruo caricaturesco, la interpretación de Göring revela a un hombre carismático, manipulador y orgulloso que incluso intenta ejercer de "anfitrión" en su propia prisión. Para Kelley, el horror no radica en la demencia, sino en la capacidad humana de justificar lo injustificable a través de la ideología y la obediencia. Esta revelación, presente en estas noticias cinematográficas, es lo que vuelve a la película tan actual y perturbadora.
El veredicto y el último acto de desafío
A medida que el juicio avanza bajo la mirada del juez Robert H. Jackson, la película recrea con precisión los momentos en que la defensa nazi se desmorona ante las pruebas del Holocausto. El final es históricamente fiel y amargo: aunque Göring es condenado a la horca, logra burlar la justicia oficial suicidándose con una cápsula de cianuro la noche antes de su ejecución. Este acto final de control sobre su propia muerte deja a Kelley y al tribunal con una sensación de triunfo incompleto, subrayando que algunos secretos de esa oscuridad nunca fueron revelados.
El trágico legado de Douglas Kelley
Uno de los puntos más comentados por la audiencia chilena es el epílogo de la vida de Kelley. La película muestra cómo el contacto prolongado con la mente de los criminales de guerra terminó por destruir al psiquiatra. Años después de publicar su libro "22 Cells in Nuremberg", Kelley se quitó la vida, un hecho que muchos historiadores atribuyen al trauma de haber comprendido que el nazismo no fue una anomalía biológica, sino una posibilidad política que podría repetirse si la humanidad olvida su pasado.
Clave para Chile: Justicia y memoria histórica
En nuestro país, las películas que abordan la responsabilidad de los mandos civiles y militares frente a crímenes contra la humanidad siempre generan un profundo debate. Nuremberg resuena este 2026 como una lección sobre la importancia de los tribunales internacionales. La audiencia local ha valorado especialmente cómo el film demuestra que la "obediencia debida" no es una excusa válida ante el derecho internacional, un concepto que nació precisamente en aquellas salas de juicio en 1945.

