¿Quién es Julián Aquino? El impactante rol de Victorio D'Alessandro en la serie de Netflix
El "Ortega-verse" se expande: Conoce a los nuevos personajes que llegan a "En el barro" para sacudir el poder en La Quebrada.
La segunda temporada de En el barro ha elevado la apuesta al sacar el conflicto fuera de los muros del penal. En este nuevo escenario, la incorporación de Victorio D'Alessandro como Julián Aquino ha resultado fundamental para entender la red de peligros que acecha a las protagonistas. Julián no es un personaje aislado; es el rostro visible de un clan poderoso cuya influencia marca el ritmo de los últimos episodios, convirtiéndose en el motor de una de las subtramas más violentas y comentadas por el público nacional.
Los Aquino: El peso de una deuda de sangre
El apellido Aquino introduce una lógica de criminalidad externa que impacta directamente en la vida de Gladys Guerra (Ana Garibaldi). El secuestro de Juan Pablo, el nieto de Gladys, para cobrar una deuda pendiente, escala el enfrentamiento a un punto de no retorno. En estas exitosas series donde el pasado nunca se olvida, la muerte de Julián Aquino funciona como el detonante definitivo: su caída no solo desata la furia de su familia, sino que obliga a Gladys a tomar decisiones extremas para proteger lo único que le queda de humanidad en un entorno despiadado.
Un puente entre la cárcel y el crimen organizado
La importancia de Julián en el relato radica en su simbolismo. Representa la conexión letal entre el reordenamiento del poder dentro de "La Quebrada" y las guerras de sangre que se libran en la calle. Mientras el liderazgo de La Gringa Casares se desmorona, el conflicto con los Aquino se mezcla con la caída de las viejas jerarquías, creando un efecto dominó que termina con muertes clave y una sensación de amenaza constante que atraviesa todo el final de temporada. Para la audiencia en Chile, este cruce de lealtades y venganzas ha sido uno de los puntos más altos de tensión este 2026.
Clave para Chile: El fenómeno de los "villanos con matices"
Para el espectador local, la interpretación de D'Alessandro aporta una frescura necesaria al género del drama carcelario. El público chileno, que ha seguido de cerca las carreras de los actores argentinos desde la época de El Marginal, valora la construcción de personajes que, aunque se mueven en la ilegalidad, poseen motivaciones familiares que generan una extraña empatía o, al menos, un entendimiento de su violencia. La historia de Julián deja hilos sueltos que sugieren que el peligro para Gladys está lejos de terminar, incluso si logró recuperar a su nieto.

