Dónde se filmó "El cuco de cristal": todas las locaciones reales de la serie de Netflix
La ficción de Netflix combinó espacios naturales, pueblos históricos y estudios construidos especialmente para lograr la atmósfera del libro.
La serie "El cuco de cristal", el nuevo thriller de Netflix, se filmó entre Extremadura, la Comunidad de Madrid y los Estudios Auriga en Hervás, donde se recreó gran parte del misterioso pueblo que recorre Clara Merlo en la historia basada en la novela de Javier Castillo.
Las principales locaciones en Extremadura
El rodaje se desarrolló durante varios meses en Hervás (Cáceres), donde Netflix montó una ciudad completa en los Estudios Auriga. Allí se construyeron calles, casas, interiores médicos y escenarios claves del pueblo en el que Clara investiga la vida de su donante.
Los equipos también filmaron en Béjar y en la comarca del Valle del Ambroz, zonas elegidas por su estética fría, montañosa y perfecta para un thriller de misterio.
Estas localizaciones aportaron el tono melancólico y hermético que la historia necesitaba, sobre todo en escenas de bosques, rutas aisladas y espacios donde ocurren las desapariciones.
Qué se rodó en la Comunidad de Madrid
Parte del equipo se trasladó luego a la Comunidad de Madrid, donde se registraron secuencias urbanas y planos de interiores complementarios. Estas escenas se usaron para reforzar momentos médicos, administrativos y de investigación, manteniendo la coherencia visual con los decorados de Extremadura.
Madrid aportó infraestructura técnica, accesibilidad para el elenco principal y estudios adicionales para escenas complejas.
Cómo definieron el look visual del pueblo
Aunque la novela original transcurría en un pueblo ficticio de Estados Unidos, la adaptación trasladó la historia a España, lo que permitió crear un pueblo con identidad propia: calles angostas, casas antiguas y un entorno cargado de secretos.
La combinación de paisajes de Extremadura con sets construidos permitió controlar la estética: tonos fríos, niebla ligera, bosques densos y un aire de pueblo cerrado, fundamental para que el misterio funcione.
Además, el equipo artístico trabajó con referencias del imaginario de Javier Castillo: lugares con sensación de aislamiento, atmósferas tensas y espacios donde "la gente guarda más de lo que cuenta".
La serie se filmó en tres ejes clave: paisajes reales de Extremadura, sets diseñados en los Estudios Auriga, y locaciones complementarias en Madrid. El resultado es un escenario verosímil y cinematográfico que sostiene el suspenso durante los seis episodios.

