Dónde se filmó Un hijo propio: las locaciones reales del documental de Netflix en México
Maite Alberdi rodó por primera vez en territorio mexicano y evitó los sets construidos. La producción utilizó espacios auténticos y confirmó una compleja filmación en Tultitlán, Estado de México.
Un hijo propio, el documental de Maite Alberdi que llega a Netflix el 13 de agosto de 2026, fue filmado en México y apostó por una decisión visual poco habitual para una producción que mezcla testimonios reales con reconstrucciones interpretadas por actores: el equipo evitó por completo los sets de estudio y trabajó en espacios auténticos.
La película marca además la primera vez que la directora chilena de El agente topo y La memoria infinita rueda un proyecto en territorio mexicano. La historia parte del caso de Alejandra Marín Mendoza y combina investigación documental con dramatizaciones protagonizadas por Ana Celeste Montalvo y Armando Espitia.
Tultitlán, una de las locaciones confirmadas de Un hijo propio
La productora Sandra Godínez explicó que uno de los momentos logísticos más complejos ocurrió en Tultitlán, municipio del Estado de México. Allí, el equipo trabajó durante tres días dentro de un motel que siguió parcialmente abierto al público mientras se realizaban las escenas.
La producción tuvo que reforzar la seguridad dentro y fuera del edificio, coordinar patrullas y limitar los pasillos utilizados durante el rodaje. El dato confirma algo central sobre la película: las reconstrucciones no buscaron una apariencia artificial de ficción, sino insertarse en lugares mexicanos reales para acercarse visualmente a la experiencia de los protagonistas.
Seis semanas de rodaje sin utilizar sets
Las dramatizaciones y otras filmaciones demandaron unas seis semanas. El equipo reconstruyó momentos importantes de la historia, incluido el matrimonio de Alejandra y Arturo Calderón Gamiño, después de una etapa de investigación que había comenzado años antes y que incluyó el acceso al expediente judicial y entrevistas con las personas involucradas.
Godínez detalló que Alberdi quiso trabajar en entornos auténticos y prescindir por completo de sets construidos. Por eso, más que una lista de estudios cerrados, el mapa de Un hijo propio está formado por espacios reales elegidos para sostener la sensación de estar observando hechos documentales incluso cuando aparecen actores.
La producción no difundió una guía completa, escena por escena, con todas las direcciones utilizadas en México. El punto geográfico más preciso confirmado públicamente es Tultitlán, mientras que el proyecto en general fue realizado en territorio mexicano y ligado a los lugares reales de una historia que comenzó a investigarse a partir del testimonio de Alejandra cuando todavía estaba detenida en el penal de Santa Marta.
Esa combinación define la estética del documental: personas reales, investigación judicial y reconstrucciones filmadas en escenarios verdaderos, con una puesta diseñada para que la frontera entre registro y dramatización sea deliberadamente difícil de separar.

