¿Dónde se grabó Jay Kelly?: las locaciones de la nueva película con George Clooney
Una búsqueda que empieza en el norte de Italia y revela cómo Baumbach convirtió paisajes reales en el corazón emocional de Jay Kelly.
A días de su debut en Netflix, Jay Kelly vuelve a poner a Noah Baumbach en el centro de la conversación. El director eligió escenarios auténticos para acompañar la travesía del protagonista (interpretado por George Clooney) y su representante, en una historia que mezcla introspección, ironía y una mirada madura sobre la fama.
La película, rodada en 2024, apostó por locaciones reales que aportan textura, luz y una presencia casi narrativa.
¿Cuáles fueron los lugares principales del rodaje?
Las cámaras se desplegaron sobre todo en el norte de Italia, un territorio que Baumbach convirtió en pieza fundamental del relato.
La producción filmó en la llanura de Piacenza, especialmente a lo largo de la línea ferroviaria Piacenza-Cremona, además de zonas rurales como Boschi di Monticelli d'Ongina y espacios puntuales de Caorso, entre vías, parques y plazas que funcionaron como pasajes íntimos del viaje de Kelly. Estos escenarios reales aportaron el contraste buscado entre lo cotidiano y lo espectacular.
¿Qué papel tuvo Milán en la filmación?
Aunque la película sucede en distintos puntos de Europa, Milán tuvo un día clave en el cronograma: el 2 de mayo. La ciudad recibió al equipo para capturar escenas urbanas rápidas, sorprendiendo a transeúntes y pasajeros que se cruzaron con Clooney y las cámaras. Baumbach aprovechó esa energía espontánea para darle a la película un pulso más vibrante, propio de una gran metrópolis. Esa mezcla entre elegancia y caos funciona como contrapunto visual a los paisajes rurales de Piacenza.
El rodaje también pasó por otras zonas de la Toscana -como Arezzo, Pienza, Montecatini Terme y Montalcino-, elegidas por su arquitectura renacentista, su calma y su belleza natural. Estos pueblos aportaron el tono reflexivo que envuelve al protagonista mientras repiensa su vida y su carrera. Son escenarios que no solo adornan la película: dialogan con la historia y su búsqueda interior.
Ya en su tramo final, Jay Kelly se conecta con la tradición cinematográfica italiana y con la sensibilidad visual característica de Baumbach. Y aunque la expectativa está puesta en su llegada a Netflix, quien quiera entender completamente el espíritu de la película encontrará en sus locaciones -y en cómo fueron aprovechadas- la clave de su identidad.

