¿Dónde se grabó La casa de los espíritus?: las locaciones en Chile de la nueva serie
Paisajes reales, historia viva y una apuesta por la autenticidad convierten a esta serie en una experiencia tan poderosa como la novela original.
La nueva adaptación de La casa de los espíritus acaba de desembarcar en el streaming y no deja de generar conversación: por primera vez, el universo de Isabel Allende llega en formato de serie con una ambición visual que sorprende desde el primer capítulo.
Detrás de esa sensación de realismo hay una decisión clave: la serie fue filmada íntegramente en Chile. Lejos de recrear el mundo en estudios o en otros países, la producción eligió pisar el mismo territorio que inspira la historia, reforzando su identidad cultural y emocional.
¿Dónde se filmó realmente la serie?
Palacio Bruna
El rodaje tuvo como base principal la ciudad de Santiago, donde se utilizaron locaciones emblemáticas como el histórico barrio Lastarria y el imponente Palacio Bruna. Estos espacios no solo funcionan como escenario, sino que acompañan la evolución social y política que atraviesa la trama.
Pero la serie no se queda en lo urbano. También se despliega hacia el campo chileno, especialmente en el Valle del Aconcagua, donde se recrea la hacienda Tres Marías. Allí, fincas reales y paisajes agrícolas aportan una dimensión más cruda, vinculada al poder, la tierra y las tensiones de clase.
¿Por qué fue tan importante filmar en Chile?
La elección no fue solo estética, sino narrativa. Filmar en la Cordillera de los Andes, en zonas costeras y en ciudades como Valparaíso permitió construir un mundo creíble, donde cada locación transmite algo: aislamiento, poder o transformación.
Además, esta decisión marca una diferencia fuerte con la película de 1993, que había sido rodada en Europa. En esta versión, en cambio, todo -desde los paisajes hasta el equipo técnico- responde a una identidad latinoamericana más fiel.
La producción se desarrolló entre 2024 y 2025, con un rodaje mayormente en exteriores. Eso explica por qué la serie tiene una textura tan orgánica: no parece armada, sino vivida.
Así, más que un simple telón de fondo, Chile se convierte en un personaje silencioso que acompaña a la familia Trueba. Cada rincón aporta sentido a una historia atravesada por la memoria, el poder y las heridas del pasado.
Al final, la pregunta no es solo dónde se filmó La casa de los espíritus, sino por qué se siente tan real. Y la respuesta está en esa decisión inicial: volver al origen para contar la historia como siempre debió ser contada.

