Dónde se grabó "Su peor pesadilla" (All Her Fault): todas las locaciones reales de la serie de Prime Video
Los productores eligieron lugares con impronta definida para filmar la primera temporada.
Aunque "Su peor pesadilla" (All Her Fault) construye su clima desde los suburbios prolijos y asfixiantes de Chicago, la serie es, en realidad, una producción casi enteramente australiana. El contraste entre lo que vemos y dónde se filmó no es menor: la elección de locaciones fue clave para sostener ese tono frío, ordenado y engañosamente seguro que atraviesa toda la historia de Marissa Irvine y la desaparición de Milo.
Australia como doble de Chicago
El 99% del rodaje se realizó en Melbourne y sus alrededores, aprovechando tanto los incentivos fiscales como la residencia local de Sarah Snook. La imponente mansión de los Irvine corresponde a una propiedad real ubicada en Red Hill South, en la península de Mornington, a unos 80 kilómetros de la ciudad. Parte de los interiores, en tanto, se recrearon en sets virtuales dentro de Docklands Studios Melbourne.
Otra locación clave es la casa de los Kaminski, identificable por su estética brutalista. Lejos de ser un decorado, se trata de la Hawthorn House, una residencia modernista real situada en el suburbio de Hawthorn. Allí, el hormigón y las líneas duras refuerzan la sensación de frialdad emocional que rodea a varios de los personajes.
Escuelas, calles y costas que engañan al ojo
Las escenas del Bishop's Academy, el colegio al que asiste Milo, se filmaron en el Saltwater Community Centre, en Point Cook. A esto se suman calles del centro de Melbourne, como Collins Street, y zonas costeras como Elwood y Williamstown, utilizadas para simular tanto barrios residenciales como la cercanía del Lago Michigan.
Chicago aparece apenas en tomas breves pero reconocibles: Millennium Park con el Cloud Gate, el Chicago Riverwalk y algunas imágenes de Wilmette, incluyendo el templo Bahá'í. Son pinceladas de autenticidad en una serie que, sin decirlo, convierte a Australia en un escenario perfecto para narrar una pesadilla profundamente estadounidense.

