El Anti-Superbowl: así fue el concierto pro Trump que se transmitió durante el show de Bad Bunny
El show del puertorriqueño en el medio tiempo contrastó con un espectáculo alternativo impulsado por sectores conservadores que buscó disputarle protagonismo.
Bad Bunny fue el gran foco del Super Bowl y su actuación marcó el pulso cultural de la noche: un show vibrante, en español, con una narrativa visual que celebró la diversidad y el sueño americano. Mientras millones seguían su presentación oficial, en redes sociales se multiplicaban los elogios por una puesta que combinó música, baile y mensajes de unidad, confirmando el peso global del artista puertorriqueño.
Lo que muchos no saben es que existió una antipropuesta en simultáneo que intentó provocar y competir. La organización conservadora Turning Point USA transmitió un espectáculo alternativo llamado The All American Halftime Show, encabezado por Kid Rock y otros artistas country. El evento se presentó como una propuesta "patriótica", con consignas sobre fe, familia y libertad, y fue difundido por streaming como contrapeso directo al show de Bad Bunny.
Turning Point USA es una organización política conservadora de Estados Unidos, fundada en 2012, que apunta principalmente a jóvenes y estudiantes universitarios. Su objetivo es promover ideas de derecha como el libre mercado, el nacionalismo, el rechazo al progresismo y el respaldo a valores tradicionales como la fe y la familia. Con los años se volvió muy influyente en redes sociales y actos públicos, y está fuertemente asociada al movimiento trumpista y al lema Make America Great Again. Organiza conferencias, campañas digitales y eventos masivos (como el show alternativo al Super Bowl) para disputar la agenda cultural y mediática desde una mirada política conservadora.
¿Por qué hubo un show paralelo al del Super Bowl?
La iniciativa surgió como reacción a la elección de Bad Bunny para el medio tiempo. Kid Rock fue explícito al comparar la disputa cultural: "Competir con la maquinaria del fútbol profesional y una superestrella del pop mundial es casi imposible", dijo al presentar el evento, al tiempo que cuestionó -sin base confirmada- el estilo y el idioma del show oficial.
Watching the American halftime performance at the Super Bowl instead of Bad Bunny pic.twitter.com/OroLSYgz8C
— Amanda Vance (@amandacvance) February 9, 2026
La transmisión alternativa tuvo una recepción tibia y estuvo atravesada por pedidos de donaciones, venta de merchandising y un tono político explícito. Las actuaciones fueron mayormente sobrias y no lograron opacar el impacto del espectáculo principal, que concentró la conversación global y dominó las métricas de audiencia y repercusión.
Al cierre, la diferencia de enfoques quedó expuesta: Bad Bunny terminó su presentación con un mensaje de amor proyectado en pantalla gigante, mientras el stream paralelo finalizó con llamados a "participar" y aportar dinero. El Super Bowl dejó así una postal clara del contraste cultural que atraviesa hoy a Estados Unidos, con la música como escenario central del debate.

