El origen del Boxing Day, la tradición futbolera que hace renegar a la televisión
Una costumbre de más de un centenar de años parece estar por llegar a su fin en el Reino Unido producto de la tv internacional.
En Inglaterra, el Boxing Day fue durante décadas mucho más que una fecha en el calendario: fue un ritual futbolero que parecía inamovible. Cada 26 de diciembre, mientras el resto del mundo digería las sobras de Navidad, la Premier League ofrecía una postal única: estadios llenos, partidos encadenados desde el mediodía y familias enteras siguiendo fútbol como parte de la celebración. Una tradición tan naturalizada que nadie imaginaba su desgaste. Hasta ahora.
El origen del Boxing Day
Sin embargo, para hablar de la posible extinción de la tradición hay que hablar del origen del Boxing Day, que está lejos del fútbol. Nació en el siglo XIX como una jornada dedicada a la caridad, cuando empleadores entregaban las "Christmas boxes".
Se trataba de cajas con regalos o dinero que grandes compañías o las iglesias repartían donaciones entre los más necesitados. Con el paso del tiempo se convirtió en feriado oficial y, casi sin planificarlo, el fútbol inglés lo adoptó como propio. Los clubes entendieron que ese día había público, tiempo libre y una necesidad colectiva de rituales compartidos.
Así se consolidó una de las costumbres más emblemáticas del deporte británico. El Boxing Day pasó a ser sinónimo de Premier League: partidos en simultáneo, viajes cortos para evitar pernoctes y una atmósfera especial, distinta a cualquier otra jornada del campeonato. Para los hinchas, era una cita obligada; para los jugadores, una exigencia asumida como parte de la identidad del fútbol inglés.
¿La tele mató al Boxing Day?
Pero esa tradición hoy muestra señales de desgaste. En una decisión que marca época, este Boxing Day contará con un solo partido: Manchester United vs. Newcastle, en el mítico Old Trafford. Es la primera vez en 43 años que se programa una cantidad tan reducida de encuentros. El antecedente más cercano data de 1981, cuando apenas se disputaron dos partidos. Desde entonces, el Boxing Day siempre había sido sinónimo de fútbol en abundancia.
Las razones no son un misterio. El calendario cada vez más cargado, la presión de los torneos internacionales, el desgaste físico de los futbolistas y las exigencias televisivas comenzaron a erosionar una costumbre que parecía intocable. Lo que antes era una fiesta hoy se debate entre la nostalgia y la necesidad de modernización.

