Emily in Paris: ¿Existe Solitano, el idílico pueblo italiano de la serie?
La serie emblema de Netflix provocó reacciones en redes con un lugar de ensueño.
Con el estreno de la nueva temporada de Emily in Paris en Netflix, la serie protagonizada por Lily Collins volvió a instalarse entre las más vistas y comentadas de la plataforma. Entre romances, moda y escenarios europeos de postal, uno de los elementos que más curiosidad despertó en esta entrega fue Solitano, un pequeño y encantador pueblo italiano que aparece como el corazón del imperio de lujo de la familia Muratori. La pregunta fue inmediata: ¿ese lugar existe realmente?
¿Existe Solitano, el idílico pueblo italiano de Emily in Paris?
En la ficción, Solitano es presentado como un pueblo casi detenido en el tiempo, famoso por sus cabras especiales que producen el codiciado cashmere con el que se construye la fortuna familiar. Allí, según se revela en Emily in Paris, todos los habitantes trabajan para los Muratori, en un modelo que mezcla tradición, exclusividad y cierta idealización del capitalismo artesanal italiano.
La estética del lugar potencia esa fantasía. Solitano luce repleto de plantas, ruinas antiguas y construcciones de aire vintage, con escuela, biblioteca y hasta un teatro propio para sus residentes. Todo está pensado para transmitir lujo silencioso y autenticidad, dos conceptos clave en el universo de Emily in Paris.
Sin embargo, detrás de esa postal perfecta se esconde una verdad menos romántica: Solitano no existe. El pueblo fue creado exclusivamente para la serie como un recurso narrativo que permite mostrar el poder económico y simbólico de los Muratori, y consolidar la imagen de una marca tan exitosa como inaccesible.
No hay mapas ni rutas que lleven a Solitano: es un escenario ficticio al servicio de la historia. Eso no significa que los paisajes sean inventados.
Según reveló The Journal, las escenas ambientadas en Solitano fueron filmadas en Ostia Antica, una localidad real ubicada cerca del aeropuerto internacional de Roma. Este antiguo asentamiento romano, cargado de historia y ruinas auténticas, aportó el marco ideal para construir la ilusión de un pueblo exclusivo y ancestral.
De hecho, uno de los momentos más comentados ocurre cuando Emily ingresa al "pueblo" y atraviesa un arco imponente, que en realidad es uno de los símbolos más reconocibles de Ostia Antica. Así, una vez más, Emily in Paris provocó un fuerte impacto en redes que se traduce en su peso en Netflix.

