Final explicado de Sabuesos temporada 2: qué pasa con Geon-woo, Woo-jin y Baek-jeong
La segunda temporada del k-drama de Netflix cierra con una gran pelea, un rescate al límite y un giro final que deja abierta la puerta para nuevos episodios. Atención: esta nota contiene spoilers.
La temporada 2 de Sabuesos arranca tres años después de la caída de la red de usureros de la primera entrega. Esta vez, Geon-woo y Woo-jin quedan atrapados en el mundo de una liga internacional de boxeo clandestino liderada por Baek-jeong, que se obsesiona con obligar a Geon-woo a pelear para él. Cuando el protagonista se niega, el villano escala el conflicto y termina apuntando directamente contra su madre, So-yeon.
La pelea final y la caída de Baek-jeong
En el tramo decisivo, Baek-jeong logra secuestrar a So-yeon y deja al grupo de Geon-woo muy golpeado: varios aliados terminan heridos y el detective Gang-yong queda en estado grave. Aun así, Geon-woo y Woo-jin deciden seguir adelante, mientras Min-beom consigue ayuda del NIS para organizar la respuesta final.
El desenlace combina dos frentes. Por un lado, la policía monta el operativo para rescatar a la madre de Geon-woo. Por el otro, se produce el enfrentamiento definitivo: primero Woo-jin se mide con In-beom, y después Geon-woo se enfrenta a Baek-jeong. Tras una pelea durísima, Geon-woo logra imponerse y Baek-jeong termina arrestado. Esa es, en apariencia, la gran victoria del final.
El giro final: la historia no termina ahí
Pero Sabuesos 2 no cierra con un final completamente cerrado. Después del arresto, el agente del NIS Sin Hyeong intercepta el traslado de Baek-jeong, se lo lleva y le hace creer al resto que murió. En realidad, lo mantiene vivo porque quiere usarlo para llegar a un narcotraficante que opera en Tailandia, Paichit Chaichana, y hasta le propone convertirse en informante. Ese es el gran giro del cierre.
Mientras tanto, Geon-woo y Woo-jin toman una decisión más íntima: mudarse junto a la madre de Geon-woo y seguir adelante después de todo lo vivido. Por eso el final tiene un tono doble: por un lado hay triunfo, porque rescatan a So-yeon y derrotan a Baek-jeong; por el otro, queda claro que el verdadero peligro no terminó y que todavía hay una red criminal más grande detrás.

