La crisis de Flybondi se profundiza entre ajustes operativos y una delicada situación financiera
La compañía atraviesa un proceso de reorganización interna mientras intenta estabilizar su operación y afrontar problemas financieros, laborales y operativos.
Flybondi enfrenta una de las etapas más complejas de su historia. La aerolínea atraviesa un proceso de reestructuración interna marcado por cancelaciones de vuelos, dificultades financieras, renegociación de deudas y cambios en su conducción, mientras busca estabilizar una operación que durante los últimos meses se vio seriamente afectada.
Fuentes de la Secretaría de Transporte indicaron que siguen de cerca la situación de la compañía, especialmente para verificar que no continúe comercializando pasajes correspondientes a vuelos que luego no pueda operar. No obstante, aclararon que, al tratarse de una empresa privada, será la propia aerolínea la encargada de resolver su situación.
Una historia que hoy enfrenta su mayor desafío
Desde que realizó su primer vuelo el 26 de enero de 2018, Flybondi se convirtió en la primera aerolínea ultra low cost de Argentina y logró mantenerse operativa durante más de ocho años, un período que supera el promedio de supervivencia de muchas nuevas compañías aéreas en América Latina.
En ese recorrido atravesó desafíos extraordinarios, como la paralización casi total de la actividad durante la pandemia de COVID-19 y, posteriormente, las dificultades para acceder a divisas durante la gestión de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, situación que complicó el pago de contratos de leasing, mantenimiento, repuestos y otros compromisos operativos.
Sin embargo, la combinación de esos factores con problemas internos terminó derivando en el escenario actual, caracterizado por reiteradas cancelaciones, demoras y una creciente pérdida de confianza por parte de los pasajeros.
Cambios en la conducción y un posible relanzamiento de la marca
Mientras la empresa continúa sin un CEO designado oficialmente y tampoco cuenta con voceros que respondan ante los medios, comenzaron a conocerse algunos cambios dentro de su estructura directiva.
La compañía designó a Leonel Dopazo como Chief Ground Operations y a Matías Miret como Chief Flight Operations Officer, incorporaciones que formarían parte de una nueva organización interna orientada a recuperar la operación.
De acuerdo con distintas fuentes cercanas a la empresa, la reestructuración también incluiría un proceso de rebranding, con el objetivo de reconstruir una marca cuya imagen se vio fuertemente afectada por los inconvenientes registrados durante los últimos meses.
Cancelaciones, poca actividad y una operación cada vez más limitada
Las dificultades operativas continuaron agravándose durante los últimos días. Una de las situaciones que más llamó la atención ocurrió el 25 de junio, cuando durante gran parte de la jornada Flybondi prácticamente no realizó vuelos.
Ese día, el primer despegue recién se produjo a las 19:25 con destino a Bariloche, utilizando el Boeing 737-800 matrícula LV-KDQ. Posteriormente partieron el LV-KJE hacia Tucumán a las 19:38 y el LV-KJD rumbo a Río de Janeiro a las 20:50.
La situación volvió a repetirse en los días siguientes. El 2 de julio, la empresa canceló los dos vuelos programados desde Aeroparque, mientras que el 3 de julio, siendo las 9:16 de la mañana, ya habían sido cancelados los servicios previstos hacia Puerto Iguazú, Bariloche y Ushuaia.
En Ezeiza, el panorama también registró cancelaciones durante la jornada anterior, aunque para ese día permanecían programados -según el sistema- los vuelos hacia Ushuaia, Mendoza y Bariloche.
Problemas con proveedores y una flota reducida
A la delicada situación operativa se sumaron versiones provenientes de distintas fuentes que señalaron que el proveedor de combustible habría suspendido el suministro, lo que agregaría una nueva dificultad para mantener la programación de vuelos.
Al mismo tiempo, la empresa trabaja para reincorporar aeronaves que permanecían fuera de servicio por mantenimiento. Según trascendió, recientemente volvió a operar el LV-KEF, mientras que próximamente regresarían los LV-KEG y LV-KJF.
El objetivo sería cerrar el año con una flota de nueve aviones, aunque durante julio la programación estaría diseñada para operar únicamente con cuatro aeronaves, ajustándose a la capacidad real disponible.
Fuentes cercanas a la compañía resumieron el escenario con una frase contundente: "Hasta agosto va a estar jodido", en referencia al período que aún deberá atravesar la empresa antes de estabilizar su operación.
Ajustes laborales y renegociación de deudas
Además de recuperar su operación aérea, Flybondi enfrenta un importante desafío en el plano laboral. De una plantilla cercana a 1.200 empleados a comienzos del año, la empresa proyectaría mantener alrededor de 700 trabajadores tras completar el proceso de ajuste.
Muchos de los empleados que dejaron la compañía todavía aguardan el cobro de indemnizaciones y de cuotas correspondientes a retiros voluntarios, situación que también genera incertidumbre entre el personal que permanece en la empresa.
En paralelo, Flybondi continúa negociando deudas con distintos proveedores, entre ellas un caso de alta repercusión relacionado con un tradicional hotel porteño que incluso presentó un pedido de quiebra contra la compañía, aunque distintas fuentes consideran poco probable que prospere.
Demandas, multas y una competencia cada vez más fuerte
La situación también alcanza a miles de pasajeros afectados por cancelaciones y reprogramaciones. Algunos usuarios analizan impulsar una demanda colectiva, mientras que organismos de defensa del consumidor de provincias como Neuquén, Río Negro y Buenos Aires ya aplicaron multas millonarias contra la empresa.
Mientras Flybondi intenta reorganizarse, otras compañías del mercado avanzan con planes de expansión para ocupar los espacios que puedan quedar disponibles. En ese contexto, las próximas semanas serán determinantes para conocer si la aerolínea logra estabilizar su operación y recuperar la confianza de pasajeros, empleados y proveedores.

