Los abrazos que evitan peleas: el descubrimiento que cambia lo que se sabía sobre chimpancés
Un estudio reveló que los grandes simios recurren a abrazos, besos, caricias y otros gestos de afecto para reducir la tensión antes de situaciones de estrés, como el reparto de comida.
Durante años, los chimpancés fueron considerados más agresivos que los bonobos, mientras que estos últimos ganaron fama por resolver conflictos de manera más pacífica. Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad de Durham descubrió que ambas especies utilizan demostraciones de afecto para evitar enfrentamientos, aunque lo hacen de formas diferentes y con objetivos sociales específicos.
1. El afecto como herramienta para evitar conflictos
El estudio observó que tanto chimpancés como bonobos recurren a abrazos, besos, caricias, palmaditas e incluso al acicalamiento antes de momentos que podrían generar tensión dentro del grupo, como la distribución de alimentos. Estos gestos ayudan a disminuir el estrés, fortalecer la confianza y reducir la posibilidad de que estallen peleas entre los individuos.
Uno de los resultados más llamativos fue que los chimpancés mostraron conductas afectivas incluso más frecuentes de lo esperado. En algunos casos, los investigadores registraron que introducían los dedos en la boca de otro miembro del grupo, una acción que representa una enorme muestra de confianza debido a la fuerza de sus mandíbulas.
2. Por qué este descubrimiento es tan importante
Los científicos explicaron que estas conductas cumplen funciones diferentes según la especie. En los bonobos, los gestos de afecto ayudan a reforzar sus fuertes vínculos sociales, dominados por las hembras. En los chimpancés, en cambio, sirven principalmente para consolidar alianzas entre machos y mantener la estabilidad dentro del grupo.
El hallazgo aporta una nueva perspectiva sobre la evolución del comportamiento social y sugiere que la cooperación y el afecto desempeñaron un papel mucho más importante del que se pensaba en la historia evolutiva de los grandes simios. Comprender estos mecanismos también permite a los investigadores reconstruir cómo pudieron surgir algunas de las bases de la convivencia humana.
3. Una lección de convivencia desde la naturaleza
Los investigadores destacaron que este comportamiento demuestra que el contacto físico afectivo no es exclusivo de los seres humanos. En nuestros parientes evolutivos más cercanos, los abrazos, las caricias y los besos también funcionan como herramientas para resolver tensiones y fortalecer los lazos del grupo antes de que aparezca un conflicto.
Este descubrimiento no solo modifica la imagen tradicional de los chimpancés, sino que también ofrece una valiosa enseñanza sobre cómo la empatía, la confianza y la cooperación pueden ser claves para mantener la armonía dentro de una comunidad.

