Oasis volvió a Argentina en un Monumental colmado de 85.000 fanáticos
La banda de Liam y Noel Gallagher tuvo su vuelta a Buenos Aires, brillando con un show de lujo.
River volvió a quedar a oscuras a las 20.30 y, por un segundo, todo pareció suspenderse. Después de dieciséis años, Liam y Noel Gallagher aparecieron juntos bajo las luces del Monumental, sellando un regreso que sonaba más a mito que a plan real. El estadio entero rugió como si recuperara una parte perdida de su historia, con 85 mil personas abrazando la misma certeza: Oasis estaba de vuelta en Argentina.
La apertura con "Hello" fue una señal de época. Camisetas vintage, pilusos noventosos y un eco generacional acompañaron los primeros acordes, como si cada coro activara un recuerdo. Desde "Morning Glory" hasta "Some Might Say", la banda tejió una lista capaz de unir a quienes crecieron con el britpop y a quienes solo habían escuchado hablar del fenómeno.
"Oasis":
— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) November 16, 2025
Por su recital en River pic.twitter.com/Vx8MzDqwCo
Códigos Gallagher, emociones argentinas
Liam -maracas en mano, actitud intacta- y Noel -sereno, medido, cómplice- intercambiaron miradas que el público celebró como si fueran goles sobre la hora. Los gestos, más que las palabras, contaron lo que el tiempo había enfriado. Hubo humor ("Son los número uno, incluso sin alcohol") y hubo homenajes: la imagen de Maradona durante "Live Forever" sacudió a todo el estadio y recordó esa afinidad inexplicable entre Oasis y la cultura futbolera local.
Diego Armando Maradona during Live Forever at Oasis' first night in Buenos Aires %uD83C%uDDE6%uD83C%uDDF7#oasislive25 pic.twitter.com/pToc3gpTx2
— Liam Gallagher Fans Club (@liamgfansclub) November 16, 2025
La puesta visual acompañó el clima: psicodelia, fotos históricas, animaciones retro y un Monumental que parecía latir. Canciones como "Little by Little", "Stand by Me" o "Fade Away" conectaron con un público que no necesitó instrucciones: sabía cuándo saltar, cuándo cantar y cuándo simplemente dejarse atravesar.
Un cierre para guardar y volver a contar
El tramo final fue una cadena de himnos que ya son parte del ADN del rock moderno. "Don't Look Back in Anger" levantó miles de brazos; "Wonderwall" se cantó como si fuera un derecho adquirido; "Champagne Supernova", entre fuegos artificiales, selló el abrazo que nadie esperaba: los Gallagher unidos antes de desaparecer del escenario.
Fue la primera de dos noches, pero también una postal que parecía destinada a no repetirse. Oasis volvió como vuelven las cosas importantes: sin avisar demasiado, pero para quedarse en la memoria colectiva.

