Quién fue Batato Barea, el artista del under que aparece en Moria de Netflix
La ficción recupera a una de las figuras más singulares de la escena artística porteña de los años 80 y reconstruye una época marcada por la libertad, la experimentación y la provocación.
La serie Moria llegó a Netflix el 14 de agosto de 2026 y reconstruye, desde la ficción, diferentes momentos de la vida de Moria Casán, una de las figuras más reconocidas del espectáculo argentino. La producción tiene 8 episodios y está protagonizada por Cecilia Roth, Griselda Siciliani y Sofía Gala Castiglione, quienes interpretan distintas etapas de la vida de la artista.
La ficción no se limita a recorrer la carrera de Moria, sino que recrea distintas etapas de la cultura y el espectáculo argentino. Dentro de ese universo aparece Batato Barea, uno de los nombres fundamentales del under porteño de los años 80, cuya historia permite recuperar una escena artística atravesada por el teatro experimental, la poesía, el humor, el transformismo y la ruptura de las convenciones.
Quién fue Batato Barea
Salvador Walter Barea, conocido artísticamente como Batato Barea, nació en Junín, provincia de Buenos Aires, el 30 de abril de 1961. Fue actor, performer y clown, pero su trabajo excedió ampliamente esas categorías: participó de espectáculos, performances y experiencias artísticas que mezclaban distintas disciplinas y se convirtió en una de las figuras más reconocidas del movimiento underground argentino.
Su nombre quedó asociado especialmente a la escena porteña que floreció durante los años 80, en el período de recuperación democrática. Batato fue habitué de espacios como el Centro Parakultural y Cemento, lugares donde se desarrollaban propuestas alejadas de los circuitos teatrales tradicionales. Allí construyó una estética propia basada en la improvisación, el humor, la poesía, el cuerpo y la provocación.
Una de las frases que mejor resume su identidad artística es la que él mismo utilizaba para definirse: "clown travesti literario". La expresión reunía los principales elementos de su propuesta, que combinaba el lenguaje del clown con el transformismo y la literatura, especialmente la poesía.
El artista que rompió las fronteras del teatro
Batato no se limitó a representar personajes escritos por otros autores. Su trabajo buscaba romper las fronteras entre teatro, poesía, performance, música y vida cotidiana. Participó en grupos como Los Peinados Yoli y El Clú del Claun, además de desarrollar espectáculos individuales y trabajos junto a artistas como Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese y Divina Gloria.
Su propuesta también estaba vinculada con los llamados "numeritos", pequeñas escenas o acciones performáticas en las que no necesariamente existía un texto teatral convencional. El absurdo, la improvisación, el vestuario y la interacción con el público eran parte de una forma de hacer arte que se alejaba deliberadamente de las estructuras tradicionales.
La literatura ocupaba un lugar central en sus presentaciones. Batato trabajó con textos de autores como Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Néstor Perlongher y Marosa Di Giorgio, entre otros. En lugar de abordar esos textos desde una lectura solemne, los transformaba mediante el cuerpo, el humor, el vestuario y la actuación.
El Parakultural y la generación del under
El Centro Parakultural fue uno de los escenarios fundamentales para Batato. Ubicado originalmente en un sótano de la calle Venezuela 336, el espacio se convirtió durante los años 80 en uno de los principales puntos de encuentro del underground porteño. Allí convivían teatro, música y expresiones artísticas que se encontraban fuera de los circuitos convencionales.
Batato compartió ese universo con artistas que posteriormente alcanzarían enorme popularidad. Por el Parakultural pasaron, entre muchos otros, Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese, Las Gambas al Ajillo, El Clú del Claun y distintas bandas de la escena alternativa. El lugar se transformó así en uno de los símbolos culturales de la Argentina de la posdictadura.
Su trabajo tuvo además una dimensión vinculada con la identidad y las normas de género. A través de su estética travesti, la utilización del maquillaje, el vestuario y la transformación corporal, Batato cuestionó las categorías tradicionales de masculinidad y feminidad en una época en la que esas expresiones todavía podían generar fuertes reacciones sociales. Su figura es estudiada actualmente como parte de la historia de las disidencias y de la cultura queer argentina.
De la escena alternativa a la televisión
Aunque su principal territorio fue el under, Batato también tuvo acercamientos a los medios masivos. Uno de los episodios más recordados fue su participación en A la cama con Moria, el programa conducido por Moria Casán a comienzos de los años 90. El encuentro ocurrió en 1991, poco antes de la muerte del artista.
La aparición resulta especialmente significativa porque permitió que una figura nacida en el circuito alternativo llegara a una audiencia mucho más amplia sin abandonar completamente su particular lenguaje. La conversación entre ambos estuvo atravesada por el humor, la identidad, la apariencia y la forma en que Batato se presentaba públicamente.
Sus últimos años y su muerte
Batato continuó trabajando durante los últimos años de su vida y siguió participando de espectáculos y experiencias artísticas vinculadas con la escena alternativa. Su actividad no se detuvo a pesar del deterioro de su salud y permaneció como una presencia importante dentro del circuito cultural porteño hasta sus últimos meses.
El artista murió en Buenos Aires el 6 de diciembre de 1991, a los 30 años. Su fallecimiento estuvo relacionado con el sida, en un contexto en el que la enfermedad estaba rodeada de un enorme estigma social. Su muerte ocurrió cuando todavía era muy joven y se encontraba activo dentro de la escena artística.
La muerte temprana contribuyó a convertirlo en una figura de culto del underground argentino. Con el paso de los años, su trayectoria fue recuperada en investigaciones, libros, exposiciones y documentales, mientras que su nombre quedó asociado a la transformación cultural que acompañó el regreso de la democracia.
Batato Barea y Moria Casán: una relación marcada por la admiración
El vínculo entre Batato Barea y Moria Casán tuvo una particularidad: además del encuentro televisivo, existía una admiración de Batato hacia Moria. Según testimonios sobre su vida, cuando se reunía con otros artistas para maquillarse y vestirse antes de salir, Batato expresaba su deseo de parecerse a la diva. Moria representaba para él una imagen de feminidad exagerada, teatral y provocadora que conectaba con su propia búsqueda artística.
Ese vínculo quedó registrado públicamente en A la cama con Moria, donde ambos compartieron una conversación cargada de humor y complicidad. Moria volvió a recordar públicamente a Batato años después: en diciembre de 2022 publicó en sus redes un registro de aquella aparición televisiva para conmemorar el aniversario de su muerte.
No existe evidencia de que Batato y Moria hayan sido pareja. Lo documentado corresponde a una relación de admiración y afinidad artística, cuyo momento más visible fue aquel encuentro televisivo de 1991. La presencia de Batato en Moria recupera así a un artista que, desde un espacio completamente diferente al de la televisión tradicional, terminó formando parte de la historia cultural que rodeó a la propia Moria Casán.

