Santita en Netflix: dónde se filmó la serie mexicana que conquista con sus paisajes
Playas, viñedos y ciudades vibrantes se mezclan en una historia intensa que convierte a México en un personaje más. Las locaciones donde se grabó Santita.
Una nueva serie mexicana, acompañada de grandes nombres, llega este miércoles a Netflix. Se trata de Santita, un drama que combina amor, tragedia y segundas oportunidades, protagonizado por Gael García Bernal y Paulina Dávila. Pero además de su historia, hay una pregunta que muchos se hacen: ¿dónde se filmó realmente?
La producción apostó fuerte por escenarios reales que no solo acompañan la trama, sino que la potencian visualmente. Cada locación fue elegida para transmitir emociones y reforzar el viaje interno de sus personajes.
¿Dónde se rodó Santita en México?
El rodaje principal tuvo lugar en el estado de Baja California, con base en Playas de Rosarito, donde comenzaron las grabaciones en mayo de 2025. Allí, el equipo se instaló en el icónico Rosarito Beach Hotel, que funcionó como uno de los centros operativos y también como parte de la ficción.
Además, varias escenas se desarrollaron en Tijuana, aportando un contraste urbano clave, y en el Valle de Guadalupe, conocido por sus paisajes naturales y viñedos, que suman una estética más introspectiva y contemplativa.
¿Por qué eligieron estos escenarios?
Lejos de ser una decisión casual, estas locaciones responden a una intención narrativa clara. La historia de María José "Santita" Cano -una mujer que debe reconstruir su vida tras un accidente- encuentra en estos paisajes un reflejo de su propio proceso emocional.
El mar abierto, los espacios aislados y los entornos naturales refuerzan la sensación de soledad, transformación y búsqueda personal. Al mismo tiempo, la presencia de ciudades como Tijuana introduce tensión, movimiento y contraste, elementos clave en el desarrollo del drama.
La serie, dirigida por Rodrigo García, también forma parte de una apuesta más amplia de la plataforma por impulsar producciones locales en México, aprovechando su diversidad geográfica y cultural para contar historias con identidad propia.
En total, el rodaje se extendió durante varias semanas, movilizando a un equipo numeroso y generando impacto económico en la región, desde el turismo hasta la industria audiovisual.
Así, Santita no solo se destaca por su elenco y su trama, sino también por convertir a sus escenarios en protagonistas silenciosos. Un viaje emocional que, esta vez, también se recorre a través de algunos de los paisajes más impactantes del norte mexicano.

